Poeta de hoy en Madrid, España
Jesús Dumont
Último adiós a una musa
(Poema hablado)
Afrodita – Museo Arqueológico de Roma, Italia
Ya no veré la luz de tu mirada. Ni tampoco, rutilar a las estrellas. Me habré ido de aquí sin saber cómo, sin poderte escuchar, ni decir nada. Olvidaré el recuerdo de las cosas. No tendré amarguras, ni gozos, ni nostalgias, ni estaré sólo en soledad contigo, ni te veré en el albor de la mañana.
Mis sueños eran pájaros que cantaban en mi jaula sin Norte: aquellos que no quise nunca, por temor a perderlos, que volaran. Ni los griegos, mi amor, supieron nunca por qué inventaron con pasión el alma. El alma que es la vida y la memoria del total elemento que termina, del motivo del soma que se acaba. Por eso, y porque sí, me voy ahora con los pájaros románticos del alba, con un sueño que no termina nunca, y quizás nunca empezó, porque soñaba.
En las paredes de una tumba fría, sólo estarán mis restos en su caja: Otra vez, en la jaula de los sueños; y, esta vez, sin soñar, ni saber nada.
Ya no veré la luz de tu mirada
ni sentiré tu amor que me quería.
Nunca tendré la dicha y la alegría
de que estés a mi lado, enamorada.
Sólo estará mi caja abandonada
entre paredes de una tumba fría.
No habrá más rimas, ni jamás poesía;
ni sol, ni estrellas, ni rumor, ni nada.
Siempre estaré para esta vida, ausente:
ni abrazos, ni caricias, ni ternuras;
ni volverá el amor con sus locuras,
ni besarán mis labios en tu frente.
Mi verso volará a las alturas
con el leve suspiro de la muerte.
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