Boletín informativo del

SINDICATO NACIONAL DE ESCRITORES ESPAÑOLES

(Sindicato independiente de mayor difusión)

Apartado 650, Málaga 29080

www.snescritores.org

 

 

Imposición de la Medalla de ORO

de San Isidoro

 

 

Este año, vamos a imponerla a tres mujeres poetas: Carmen del Pino Millán, de Melilla ; Mercedes Reina Rosillo y María Angustias Moreno Barrios, ambas de Málaga

 

El acto se celebrará como siempre, en el Restaurante EL CHINITAS de Málaga, en el transcurso de una cena de hermandad, el día de San Isidoro, o sea el martes 26 de abril de 2011, a las 20 horas. El precio del cubierto es de 30 euros por persona; salvo para los galardonados, pues están invitados.

1

Unos cantes y bailes flamenco andaluz alegrarán la velada. Actuarán Mercedes Reina, galardonada con la Medalla de ORO de San Isidoro; y Manuel Garrido, que obtuvo dicha distinción en otro año.

 

En el tríptico número 39, pusimos un poema de Mercedes Reina. En éste, vamos a poner uno de cada una de las demás agasajadas.

 

 

RECORDÁNDOME EN MI INFANCIA

 

Recordarme, es volver atrás al instante,

vivir paso a paso de nuevo los momentos,

sentir el amargo y dulce sentimiento.

 

Recordar la infancia en todos nuestros ratos,

es convertirnos en aquellos personajes,

es volver a tener un alma sin contratos,

es pasar una a una las hojas del álbum reportaje.

 

¡Infancia!. recuerdos de instantes de otro tiempo,

como agua tibia y luz que me ilumina,

como mirar apoyada en mi ventana,

como mirar una historia no lejana;

casi fuera de todo, casi cerca de nada,

la mitad de mi alma entre dos ajustada.

Como metal de fragua, como gota de agua

que cruza el viento soñoliento

con la ansiedad de mi momento.

 

Los cuchillos se clavan donde ya no hay nada,

donde hubo revuelo que acalló las campanas.

Abre los ojos niña, gime errante la noche;

con sus ojos abiertos la niña los acoge.

 

Noches de calladas lunas,

viento loco de noche,

remolino de furia busca tu nombre.

Ansiedad paritoria donde ella se mece,

su camino persiste como lirio inerte.

 

Ven a buscarme niña,

ven a buscarme;

cogeremos el arco-iris y el bien-me-sabe.

Dispersando raíces iré a llorarte,

seguiré tu camino sin encontrarte.

 

Ven a buscarme niña,

ven a buscarme;

llevaré amapolas en los ojales,

eran las cosas hechas

donde ella sabe,

blanco lirio de noche de luz suave.

 

Cruza niña, fragua de mis metales;

las hojas ya se iluminan,

salgo a rondarte,

a amarte con loca furia

en noches de estrellas,

mi corazón se detiene si pienso en ella.

Se ilumina mi rostro sólo en pensarte,

¡ay si yo pudiera volver a encontrarte!

 

Carmen del Pino Millán

 

(poema sacado de la antología

 MELILLA  EN  EL VERSO -2005-)

 

 

 

 

 

LAS FUENTES

 

La fuente canta en la noche,

con músicos de grillos y ranas,

y el agua de las acequias sigue cantando

en su alegre y palpitante marcha.

 

Hay quejidos escondidos en el bosque

y en los jardines de Granada,

suspiros y quejidos,

porque la vida se marcha.

 

Las estrellas en silencio gritan

brillando hasta la alborada,

el rocío llora, en mutismo llora sin pausa,

los rosales le acompañan,

 

y  los lirios entristecidos

se han puesto sus galas de Semana Santa.

Hay perlas de la noche,

echan sus cortinas opacas.

 

Verde esperanza la luna,

y el clavel pierde su color

y su sonrisa gitana.

Hoy la noche es triste,

 

muy triste en Granada,

acaba de perder un lucero

que su vida derrochaba.

Tierra de oro y embrujo,

 

noches de ensueños,

de amor en bellas veladas,

llora en silencio, llora,

porque la vida en silencio se marchaba...

 

Y la Torre de la Vela,

puso a trabajar sus campanas.

Bailad malditas,

bailad, que se ha marchado un poeta

que nos supo ganar el alma.

 

Los labios se han sellado,

las plumas se paran,

los tinteros sus tapones crían tela de arañas

las libretas en blanco se quedan,

ya no, nos dicen nada.

 

Y los rostros entristecidos

por nuestro poeta del alma,

que ya no está aquí,

pero sigue estando en su Granada.

 

Y allí, a donde se ha mudado,

escribe bellas palabras,

rebosante de amor, por su tierra amada;

y en las noches de luna,

de luna clara, rocía con sus manos

la Vega de Granada.

 

Adiós Federico,

hasta mañana,

porque tú canto es la música

de la alborada.

 

Mª Angustias Moreno Barrios

19/07/2010

 

 

 

 

Mariette